domingo, 31 de julio de 2016

!AQUELLOS ILOTAS MUÑIDORES DE LA CULTURA!

  Es verdad que, con los años, disminuye mi capacidad crítica incisiva, incluso erosionante para los gloriosos analfabetos que nos circundan como pavos reales con falsas plumas sin brillo. me puede más la conmiseración levemente comprensiva. pero aún recuerdo al dramaturgo que decía: "No lucháis contra mi maldad, sino contra mi memoria".
  También es cierto que la verdad no depende de Agamenón ni de su porquero, pero ambos pueden expresarla si tienen inteligencia suficiente para asumirla .




  Por otra parte ayer, un gran experto en cine, el profesor Javier Polo Alba me recordaba la película de Woody Allen donde coloca a los críticos en el último círculo del Infierno.
   Y para completar el cañamazo comun del cuadro, un antiguo alumno, buen discípulo, me habla de lo mucho y bueno que hicimos durante años cuando, sobre ser ricos y recibir financiación de bastantes programas interesantes, y su pequeña decepción al comprobar que seguimos siendo ricos para lo inútil y perjudicial (la ignorancia prepotente que prefiere un futbolista analfabeto antes que un profesor de filosofía), y cada vez más tacaños paro que signifique cultura como meta de la educación. Y cita libros del "92, aquel año de tanta farfolla palabrera y tan escasa realidad de comunicación y cambio perfectivo.
   Todo muy cierto. Pero no hay que ceder a la aflicción, pues algunas muestras de valor quedan, que nadie podrá borrar mientras permanezca una página escrita que merezca la pena leer. Y aquí una de mis máximas preferidas, en   latín para mejor comprensión: "Verba volant, scripta manent".
  He ahí la cuestión, que diría Hamlet. Lo escrito, si bueno, dos veces bueno, paráfrasis verdadera de Gración. Así hemos vendo trabajando durante décadas, ad maiorem gloriam de todo lo que a libros, ideas y sentimientos escritos y manifestados oliera. Lo hemos pasado muy bien, por vocacionales que somos. y empleo el plural no por modestia falsa, sino como justo reconocimiento a las personas  (jóvenes y no tanto) que me acompañaron en estas aventuras, formando equipos sucesivos que trabajaban como n marquetería, perfectamente ensamblados, animosos, vocacionales y preparados. Alumnos muchos de ellos (más de doscientos a lo largo de cuarenta años), profesores de primaria, instituto y universidad, otros tantos. he sido feliz y hemos dejado un patrimonio en libros y otros textos que pueden ser útiles a las gentes presentes y venideras. Y además he ido agavillando un respetable número de amigos que compensa. Miel sobre hojuelas, que decimos en mi tierra. Lo dulce y lo útil, que preconizaba Horacio. Nos invade la paz de los espíritus.
  Sabéis que tengo una página facebook casi musical y peregrina, como el nombre de Dulcinea (no es por el Centenario) atípica y que, contra todo pronóstico, la siguen numerosas personas de aquende y allende los mares. Digo lo del pronóstico porque tratándose de libros y con cierto nivel, pareciera no encajar mucho en la trivialidad de tal medio de comunicación. Repito: la he convertido en una Cátedra de Literatura a distancia y muchos son los que ella se arriman, como dijera Torres de Villarroel.
  El caso es que uno de esos buenos alumnos ha subi comentario y foto de libros de aquellos años gloriosos en que, habiendo dinero, propiciaron la brillantez trabajadora y creativa de mis equipos. Se queja de la desidia de políticos y otros menestrales al nodedicar más atención y mejores dineros a la promoción cultural. Vámonos poco a poco, que en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño ( Don Quijote). Lamentablemente si miramos nuestros campos literarios, nunca los hubo, por incompatibilidad manifiesta. Que siempre fueron de Agramante estos nuestros campos, así fueran de la Mancha u otros territorios que se vaticinaban propicios.
  Recuerdo que debo hacer una excepción. El presidente Collado, profesor de Filosofía, fue compañero mío de estudios. Cuando llegó al cargo, reunió un pequeño equipo de colaboradores eficaces y preparados. Por mi parte, trabajé a gusto y libre con él. Comenzamos a proyectar cosas y, cuando llegó la celebración del V Centenario de América rozamos casi la perfección. Trabajábamos febriles, de ahí el patrimonio aludido.
  Dos anécdotas que ilustran lo negativo, los gigantes o molinos contra los que siempre hay que luchar en la enseñanza y la cultura. Un Fouché de pacotilla, con mando, se quejaba de que yo me proponía crear una Consejería cultural para exquisitos desde la Presidencia. Pobre diablo, que sustituía la lectura por la marrullería güertana y cazurra. Otra,  un alto cargo (!por Dios, qué bobería insolente!) cerró las buenas instalaciones que disfrutábamos al grito de "se terminó el centenario, se cierra el kiosko". Y se quedó tan pancho. Al poco tiempo, cesó en el cargo, pues todos los políticos siempre serán interinos, volvió a la mediocridad de su trabajo y nunca más de él se supo. pero habría que preguntarle dónde mandó almacenar aquel valioso patrimonio: documentos, libros, cuadros de buenos pintores, textos inéditos de magníficos escritores, abundante material gráfico de los muchos que por aquí recalaron, cuatro Premios Nobel entre ellos. Analizaríamos la respuesta.
  En todo caso, nos queda la satisfacción del deber cumplido. Lo hicimos y ahí queda. Por ejemplo, la editio princeps de Benedetti  ( "Aquí lejos"), que nunca se volvió a editar completo. Por ejemplo, el texto excelente, inédito, que Roa Bastos dedicó a Cervantes. Por ejemplo, el original de "Cuaderno de Nueva York", corregido a mano por el propio José Hierro. Y tantas otras huellas hermosas que por aquí tuvieron a bien dejar.
  Sin falsa modestia ni presunción prepotente y en nombre de todos cuantos conmigo trabajaron a plena satisfacción y ópimos frutos, me place recordar la idea sensación de Hölderlin, el poeta loco a fuer de cuerdo: "Pleno de méritos, pero es poeticamente como el hombre habita esta tierra". VALE.

martes, 26 de julio de 2016

!MEDIOCRES DEL MUNDO ENTERO, UNÍOS!

      Lo reconozco paladino, incluso pleno de humildad franciscana: me pueden los mediocres. Porque la mediocridad no existiría sin ellos. Los tolero porque no hay más remedio y pienso que millones de moscas no pueden estar equivocadas. Y en este mundo nuestro de las Letras y el Arte, mucho menos.
  Recuerdo la famosa máxima horaciana, la que potencia  "aurea mediocritas"  como aspiración de la vida en los hombres sanos y precavidos, así como libre de la desmedida ambición que casi todo lo echa a perder. !Cuántas veces he tenido que aclarar el sentido profundo, entendiendo que no debe traducirse como "mediocridad" al uso común peyorativo, sino en el más hondo troquelado por Aristóteles,  "in medio, virtus"! Lo seguiré haciendo, aún jubilado, mientras Dios y la naturaleza me sigan otorgando una cierta lucidez mental, emocional y racional encarnada en un cuerpo no demasiado decrépito pese a la edad.
   También recuerdo la otra, más revolucionaria y trágica: "!Proletarios del mundo entero, uníos".  ¿Aquellos vientos ho



racianos y políticos de media altura trajeron estas tempestades adormecedoras?
   Hace unas horas he recibido las bases de un concurso literario, plaga casi egipcíaca de difícil ataque y remisión. Siete instituciones patrocinadoras, lo que no está mal de entrada, todas ellas escuelas de escritores, y aquí pregunta al margen, ¿alguien discretamente culto supo alguna vez para qué sirve una escuela de escritores, como pudiera ser de hostelería, mecánica de motores,  manipulador de alimentos o fontanero con buen oficio? Y añado ¿alguien se ha parado a pensar que el arte es una cosa y los oficios prácticos necesarios otra muy distinta, si que necesaria para vivir mejor y más cómodos?  He ahí el misterio, que diría Shakespeare.
   Pues bien, claro, en el anverso de las citadas bases, mucho colorín algo que parecen flechas, dos perros de mirada invertida y una chica medio dormida con la mano tocando algo que parece un sobre con una mancha roja, todo a la altura del pecho-corazón.
  Doy la vuelta a la cartulina (buena calidad y gramaje), para leer. y comienzo con enfado monumental, pues que allí está escrito que podrán participar  "autores y autoras", así como suena. Reflexiono: ¿Cómo es posible que alguien se atreva a hablar de Literatura comenzando por elementales errores de lengua? Si tuviera tiempo, les diría que es más moderno decir chicos y chicas, seres y seras humanos y humanas, mucho mejor, más igualitario y respetando la libertad y autoafirmación de esas "aves implumes" que siempre han sido las mujeres, y las mismas "aves implumes" que siempre han sido los hombres.
   Plagado de semejantes perlas expresivas el texto, considero que el concejal de cultura del pueblo patrocinador (no es obligadoque haya leído un libro en su vida) y su asesor fundamental, habrán quedado "sastifechos", como suele decir unos de los conserjes que conozco. Varios autor/a, ganador/a, él/la, seleccionados/as... Y terminar con la guinda de la tarta: "A este acto al que se le avisará previamente...".
   me acuerdo de Garcilas: "En el silencio sólo se escuchaba /  un silencio de abejas que sonaba". Y también de Neruda: "Bueno, pues llegaron otros". Y aún de Hölderlin: "El poeta es un medium entre los hombres y los dioses".

domingo, 24 de julio de 2016

LAS LENTEJAS DE ANA MARIA MATUTE

  Gran escritora. Gran persona. Gran amiga familiar y personal. Murió hace apenas dos años y significa una gran pérdida para todos, desde los niños (una de sus grandes pasiones) a todos los adultos que disfrutan con la lectura de buenos libros.
Digo familiar y persona por una clara razón. Por razones profesionales, mis hijos y esposa han conocido a los


grandes escritores del siglo XX, pues que todos pasaron por nuestra ciudad en numerosas ocasiones. Los conocían por mí, claro, pero muy pronto comenzaba una historia personas entre ellos. Y en no pos ocasiones desarrollaron amistades muy por encima de las mías. Recuerdo tres casos canónicos: Bryce Echenique, Roa Bastos y José Hierro, los tres muchos amigos de mi mujer y alguno de mis hijos que conmigo. fenómeno natural. Los compañeros se conocen y relacionan bien, pero los amigos se eligen libremente en función de las afinidades selectivas y otras virtudes personales e intransferibles.
  El caso de Ana María es canónico. Muy amiga mía, pero mucho más de mi mujer y de mis tres hijos. Ella venía todos los años a Murcia para hablar de Literatura. Todo el mundo lo pasaba muy bien: aulas, calles, cafés en plazas, paseos, largas coloquios con estudiantes, etc. Pero llegó un momento en que me dijo: "mira Victorino, tú sabes lo que te quiero (y lo que te debo), pero no te enfades por lo que voy a decirte. A partir de ahora, que me presente siempre Javier, tu hijo. me entiendo mejor con él, tengo más confianza y los coloquios y conferencias salen mejor si lo tengo a mi lado. ¿Te parece bien?".  Cómo no me iba a parecer. Y desde entonces todo lo hacían de consuno, con el trato de abuela-nieto como base de sustentación de todo lo que hacían. A tal extremo que un año le dedicamos un Curso-homenaje en El Escorial, y ella exigió que fuera invitado Javier para que la acompañara en el coloquio de inauguración de todos los Cursos. Así era y así se comportaba.
  Culminación de lo afectivo. Otro día le dijo a Carmen, mi esposa: "Vamos a ver Carmen.  Sé que tú eres buena cocinera, además de buena catedrática de Matemáticas. Estoy un poco cansada de los buenos hoteles y restaurantes que me reserva tu marido. Lo que de verdad me gusta es la comida casera, lentejas y cocido con preferencia. ¿Por qué no me preparas unas buenas lentejas, a ser posible con chorizo picante". Dicho y hecho. Quedó encantada. y en adelante así acontecía cada vez.
  Una conclusión clara. La Literatura forma parte de la propia vida. y sirve, sobre todo, para que los buenos afectos y las buenas ideas discurran por el mismo camino de perfección humana. lo demás, verdura de las eras, que diría el poeta medieval.

lunes, 18 de julio de 2016

MAESTROS DE CIENCIA Y VIDA

  Hace unos días terminamos el Curso de lectura y escritura, que imparto los últimos años en la Universidad. Como siempre, muy gratificante, pues que de manera habitual repito que la nuestra es la segunda tarea más decisiva en la vida delas personas; la primera es la medicina, que cuida del cuerpo, envoltorio necesario para lo espiritual aflore y se desarrolle comme il faut (soy un afrancesado irremediable).
  Emocionante despedida, palabras hermosas, abrazos compartidos y un si es no es añorante vestigio del pasado que terminaba, así como nostalgia del futuro que habrá de venir. Mientras "esta cárcel, estos hierros en que el alma está encerrada" (Santa Teresa) resista y se muestre con resistencia suficiente para la etapa siguiente. Por nosotros no ha de quedar.
  Unos días después, una alumna italiana, trabajadora y brillante, vino a mi despacho. Tuvimos una interesante conversación y, a su sesgo y través, vino  a decirme: "Usted es una maestro de ciencia y vida, por eso me ha interesado tanto su curso y le doy las gracias."
  Cuando marchó, unos minutos de reflexión. Y una pregunta, quizá retórica dados los tiempos pacatos y ramplones que estamos viviendo, sin culpa de nadie quizá, pero en los que la mayoría participa con entusiasmo digno de mejor causa. Me pregunté: "Pero alguien que vocacionalmente se dedica a la enseñanza puede disociar la ciencia de la vida, no han de ser todos maestros de vida, en primer lugar, y de ciencia y arte después, para logar el binomio necesario, la perfecta simbiosis creativa?".
  No deseo entrar en disquisiciones que pudieren ser bizantinas si partimos del relativismo que nos disgrega, de la miopía que nos empequeñece el mundo alrededor, tan atractivo por otra parte. me limité a recordar a Platón, sin olvidara Aristóteles, para concentrarme en la fuente nutricia de ambos, el gran Sócrates, que todo lo dijo y sus discípulos escribieron.
  Determina Platón el de las ideas y el carro de Faetón, gran metáfora universal del pensamiento en esta parte del mundo civilizado, afirma: "Educar es proporcionar al cuerpo y al alma toda la belleza de que son susceptibles". Fijaos,  educación, cuerpo, alma, belleza...todo en armonía perfecta y perfectible.  Maestros de vida, claro, como una celebración casi litúrgica.

viernes, 1 de julio de 2016

El último barco a América

   Sobre la mesa de trabajo tengo cinco libros, ya leídos, dispuestos para una reseña, aunque sea breve, porque merecen la pena. Como norma, no suelo distinguir entre amigos, alumnos y descocidos que tienen la delicadeza de enviarme sus libros. A casi todos respondo y, desde que tengo blog, suelo dedicarles un pequeño comentario, nunca complaciente, siempre tratando de que los posibles lectores encuentren algún indicio para buscar el libro, o no.
  El de hoy me vuelve a plantear la intensidad, el tono y el timbre de los textos encuadernados, pues que ya ni en las Facultades de Letras, Departamentos de Filología Hispánica, se acostumbra a leer aquello troquelado como bueno por la historia, con lo que cada vez resulta más difícil organizar un conjunto de libros clasificados de manera exigente y escalar. ¿Todo el mundo tiene que leer  "La Iliada" griega y el "Ulysses" de Joyce?  Evidentemente, no. Pero convendría establecer graduaciones en la misma función de la preparación que aportan los lectores, para evitar la confusión y el "todo vale porque el escritor lo anuncian en la tele". Tres niveles, en mi opinión: popular, medio y culto. Sin que ello suponga devaluación en ningún caso, simplemente se trata de conocer el nivel lector y que cada cual,convenientemente asesorado, elija los libros que van a incentivar, y satisfacer, su imaginación e inteligencia, sobre la base de las ideas y las emociones, ambas a dos.
   El libro de Paco López Mengual estaría en el estadio dos rozando la frontera del tres, con todos los predicamentos positivos. Comenzando, incluso, por la materialidad del volumen y lo que ahora se llamaría diseño. Encuadernado en tela-cartoné con adecuada cubierta que, habilmente, sirve para ofrecer lo fundamental del libro, lo que hallará dentro el lector. En efecto, portada con gran título, arriba el autor, abajo el mar, en el centro el barco (sepia) y un breve texto anticipativo: "Guerras, amores imposibles, traiciones,espectros, leyendas, guardias civiles, maquis...cohabitan en un mundo del que que sólo hay una salida". No hace falta pedir más, pues que el avisado lector ya sabe a qué atenerse. Y por si era poco, la contraportada: sinopsis de la historia contada y un destacado abajo en caligrafía roja y sobre el mar que continúa la portada. Completo el mensaje.

  Falta lo más importante, que también se ofrece. Una arquitectura constructiva excelente, donde encajan bien las numerosas piezas de difícil encaje, que el autor ha organizado de forma estimulante y atractiva, evitando el abigarramiento posible a contar de los múltiples y variados materiales.
  Y sobre todo, la narración, la escritura. Fluída y bien redactada, desde la dominada técnica gramatical (lo que no es poco en estos tiempòs apresurados) hasta la brillante utilización de lo metafórico traslaticio. Buen dominio de la escritura narrativa, con viveza y pulso mantenido. Recomiendo su lectura.
  La novela me llegó a través de una buena amiga. Se lo agradezco porque me ha hecho pasarlo muy bien a lo largo de su agradable lectura.
  

jueves, 30 de junio de 2016

LOS LIBROS NO SON PARA EL VERANO

De tres medios de comunicación, dos españoles y uno hispanoamericano, me han pedido una lista de libros para las vacaciones. Antes me los solicitaban para el verano, ahora lo amplían a cualquiera de las cuatro estaciones (quiza Vivaldi tenga algo que ver), del año, siempre que las vacaciones anden en el candelero y sean el tiempo de distracción y juego, a lo que  respondo igual: las vacaciones nos han sido concedidas para la holganza, en su sentido clásico, y los libros no han sido escritos para esa función, salvo que sean de usar y tirar, con evidente degradación del hábito y el placer de la lectura, incluso algunoss e los llevan a la playa, con la sombrilla, el bañador y la mesita de las bebidas y los cubiletes, sin tener en cuenta las manadas de bañistas (es un decir) que se rozan la epidermis incluso colocados de pie. Vámonos poco a poco, amigo Sancho, que ya en las playas de antaño no hay sitio para los libros hogaño.
  Antes era distinto. Muy poca gente se dirigía al mar, casi siempre por razón de salud, soledad buscada, reposo y dilatados horizontes libres de ruido y molesta compañía, con los dilatados horizontes del mar invitando al pensamiento y las reconfortantes sensaciones expansivas del cuerpo y el espíritu, siempre invitando al placer individual o a la soledad de dos en compañia, cada uno con su libro intercalando emocionados coloquios o pasando páginas con la parsimonia del placer y el encanto, camino de la intimidad que proyecta sus visiones en la línea horizontal donde agua y cielo se confunden. Para retener, con la mirada perdida en lontananza, palabras como las de Schiller en interrogación inquietante y voluptuosa: "!Quién a tí, mar insondable, darse puede sin temor!".
   Leo en un periódico regional que, aprovechando la canícula y un hotel amable, han programado un programa titulado  "Los libros en la playa" y no salgo de mi asombro. Pues qué bien, como si de la sombrilla, las viandas para los niños, los bañadores y una tablet para ver fútbol se tratara. Ponga un libro ligero en su playa. Difícil remedio tiene este panorama. Distracción y pasatiempo.  "La rebelión de las masas", que Ortega proclamó, la nueva versión del "panem et circenses", sin mayores averiguaciones.
  El caso es que, una vez más, me lo han pedido. Ignorando, quizá, mi clara postura de los últimos años: para no producir rechazo, entre otros displaceres, no hago ni difundo listas de libros veraniegos o vacacionales. Todo tiene un límite cultural, intelectual y ético.



   Miren ustedes, leer no es la ocupación de un rato entre otras ocupaciones serias, sino todo lo contrario, ya que de los libros debiera salir una nueva forma de ver la vida, un esforzado, y placentero, ascenso a la montaña para ser cada vez mejores, de modo que el proceso perfectivo individual repercutiera en la mejora colectiva. Y así, sociedad e individuo encontrarían su lugar de encuentro para interesantes empresas.
   Lo escribo una vez más. Los lectores se descubren, y van haciéndose, desde la infancia. Un buen colegio, unos buenos profesores de lengua y literatura. Y el arte de simpatizar los libros y hacer que los niños vayan descubriendo el fantástico mundo que les aguarda, para su inteligencia e imaginación, en todas y cada una de las páginas. Porque una vez despertada la pasión por leer, se convertirá en un positivo estigma indeleble, permanente para toda su vida.

miércoles, 22 de junio de 2016

MENTOR Y TELEMACO

   Como sempre, casi todo cuetión de libros. Casi todo lo interesante y humano quiero decir, lo que viene a significar un dos por ciento de las personas en los países civilizados, y el nuestro no lo es.
  Libros. Primero habrá que leer  "La Odisea", para conocer quienes fueron Mentor y Telémaco, maestro y discípulo, igual que lo fueron en la realidad histórica Aristóteles y Alejandro, aquel poderoso del mundo a quien el griego de la ataraxía vino en decirle: "Sólo quiero que te aprtes, porque me están quitando el sol que me calienta". Los dos primeros han quedado en troquel indeleble para la historia: el maestro, que enseña, y el discípulo, que aprende. El autor de "La Iliada" recogío una tradición milenaria de conocimiento y creó los paradigmas. Desde entonces, todo el devenir de occidente gira en torno a sus ejes. Si acaso, se han incorporado matices que modulan el cuadro. Igual que en la filosofía: Sócrates habló elmodelo y Platón y Aristóteles pusieron en letra escrita, valga la redundancia, todos los problemas y soluciones, desde la física hasta la metafíca, a las puertas de la religión. Todos los filósofos que han venido, y vendrán, después unicamente han incorporado variaciones sobre elmismo tema, adaptadas a las circunstancias tempo-espaciales, sí, pero sin incementar la sustancia esencial.
  Maestros e escolares, dictaminó el rey Sabio ya en la Edad Media. Los maestros, él por ejemplo, enseñaban porque sabían; los escolares aprendían, porque aún no sabían. Y la cadena continuando con eslabones que perfecionaban las manifestaiones circunstanciales, nunca la esencia.
  Ayer incorporé a mi facebook un equeño post enfadado, y con razón. Veréis. Me he pasado la vida enseñando, desde los niños a los viejos, porque esa es mi vocación elegida y preparada. Pero cuando este país arribó a la democracia (es un decir), comencé a notar un tufillo de malentendimiento, ignorancia y falsa misericordia en la educación, que se redujo drasticamente a la enseñanza de una cuantas reglas incnexas y frágiles. Aquí ruego a los más cultos entre los que alcanzan aleerme que recuerden la perorata de fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, a propósito de la sustancia en filosofía sublimada en teología, volverán a reis de nuevo.
   Pues bien, aquí se viene trabajando (es un decir) ya varias décadas con la ignorancia proporcional de los profesores, la vagancia programada de los alumnos (no hay que traumatizarlos) y el soberano poderío analfabeto (atrevido) de los padres, que prefieren hjos de cera manipulable a ciudadanos críticos capaces de mandar al averno a esta panda variopinta de mafiosos que sólo buscan votos. Y así nos luce el pelo (eso sí, undoso y a navaja) de la dehesa que habitamos todavía.
Adagio antiguo: "La letra con sangre entra". Al correr del tiempo, alguien tan caritativo como ignorante y vago modificó: "La lettra entra con sangre del maestro" (un visionario él, sí). La letra entra con sangre del maestro y del alumno, no hay otro camino, ésta es mi sentencia, que muy pocos entenden y la mayoría rechaza. Pero no hay que engañarse: paraos cultos, recordemos a Góngora y su culteralismo: "Jardines cerrados para muchos, abiertos para pocos". Claro que meterse en el jardía de las metáforas produce dolor de cabeza. mejor que inventen otros.
  Y aquí viene mi propia historia para cerrar esta tarde.
   Cuando terminé la carrera de Filología Románica, con Premio Extraordinario de Licenciatura y Doctorado, habé largamente con mis cuatro grandes maestros, a los que tanto debo: Victorino Polo López, Maestro de Enseñanza Primaria que pudo ser Catedrático de Universidad con otras ircunstancias familiares y de país, Angel Valbuena, Mariano Baquero y M. Muñoz Cortés, Catedráticos de universidad. No lo hece para pedirles fácilconsejo (los conocía de años) ni una fórmula para aplicar al problema. Lo hice para escucharlos, porque sabían  (!Ah, la sabiduría, palabra que ignora el 90 % de los profesore y la totalidad de padres y alumnos, salvo las excepciones de rigor que impiden la muerte de la historia), sabían  mucho más y mejor que yo.
   Y me retiré un verano entero a reflexionar. (lo que no impidió conocer chicas nuevas y asistir a guateques más o menos confesables, corramos un tupido velo). Y lo hice porque andaba en la encricijada: ser escritor o profesor. 
   Yo escribía bien, artículos, ensayos, narrativa, poesía. Era escritor bueno, pero no genial. Podría ganrme bien la vida, pero en literatura (arte al fin) eso no era suficiente.



  Como proesor, la cosa era distin. Abuelo y padre, excelentes docentes. Yo m esabía con dotes y experiencia notables. Podria llegar a ser extraordinario profesor, como así fui critalizando con los años. Maestro de Primaria, Catedrático de Bachiller, Catedrático de Universidad. Sin modestia ni presunción, un muy buen Catedrático. La balanza, pues, estaba clara y definida.
  Como referencia de lo que afirmo, voy al día de mi jubilación. Entre los discursos, uno: la famosa Laudatio académica y personal. Se encargóde hacer el profesor Diéz de Revenga, alumno mío y a la sazón Director del Departamento de Literatura. Magnífica pieza y escritura. Podéis consultarla en internet, donde la colgó el autor, seguro que os gustará.
  La decisión se me hacía cada vez más clara a lo largo del verano, a medias entre la vacación y las diversiones.
Así que, una noche, bailaba con una joven y guapa austriaca en celebración de fiestas patronales y se me ocurrió, como guinda de la tarta, plantearle una pregunta existencia: "A tí,  ¿cómo te gusto más, como escritor o como profesor de universidad". Se acercó un oco más, levantó la cara y agitando su melena, sentenció
sonriendo: "A mí me gustas de todas las maneras".
   Y la Tierra continuó girando, sin graves alteraciones registradas, en torno y alrededor de sus ejes diamantinos.


martes, 21 de junio de 2016

RESIDENCIA LICENCIADO CASCALES, JUNTO AL PUENTE VIEJO

  La creamos por aquellos años difíciles y hermosos, entre unos pocos amigos en relación con la Falange universitaria y las chicas de la Sección Femenina (yo, republicano de toda la vida, pro tradición familiar y para siempre, tales fidelidades imprimen caracter), que algunas había preparadas y cultas, incluso sensibles y afectuosas. Tres compañeros de entonces, Francisco Lara, Antonio Bódalo y Pedro Farias, entre otros muchos implicados. A la política hay que añadir la Virgen de los Buenos Libros, que habíamos encontrado unos buenos estudiantes, no sólo preocupados por aprobar el curso, sino que trabajábamos en otros campos: la construcción, la JEC, la Juventud Antoniana, los curas obreros, muchas cosas importantes porque, entonces sí, los jóvenes andábamos ocupados ( y mentidos y engañados, como después dimos en comprobar) en cambiar, no inutilmente, el mundo. nos utilizaron, pero no fueron capaces de inocularnos frustración, por eso mi generación hizo lo que hizo para levantar este postrado país ahora tan viento en popa.
  Creamos la Residencia de Estudiantes "Licenciado Cascales". me nombraron director, seleccionamos ocho estudiantes de calidad y empezamos a funcionar. Yo expliqué el Testamento de José Antonio por toda la provincia.  Y los emolumentos devengados los utilizamos para "vestir" la Residencia: muebles, ropa, cubertería, etc. Todo muy solidario, con mucho entusiasmo.
  Estaba ubicada entre el puente viejo y la plaza Camacho, tercera planta, espaciosa, con orientación sobre el río. Cómoda. Las chicas se ocuparon de lo femenino y los chicos de todo lo demás incluidas las pinturas murales de Serafín Alonso. Vivíamos bien, trabajando a destajo y comportándonos a medio camino entre los colegiales de los mayores y los estudiantes de pensión, más o menos como en "la casa de la Troya".
  Así pasaron dos agradables y fecundos años. Capítulo importante en mis Memorias. tiempos duros, pero productivos, cambiantes par mejor y con todas las esperanzan puestas para los tiempos de cambio que se avecinaban. Estoy hablando de mediados de los años sesenta, no se olvide.
  Pero aquello no terminó bien para mi, pues que un buen día los jefes y responsables del vertical sindicato de estudiantes (SEU) me convocaron para ir el 20 de noviembre a la Cárcel Modelo de Alicante por las razones que todo el mundo conoce. Y hasta ahí habíamos llegado. Una cosa es que yo explicara las obras completas de José Antonio para poner en marcha una residencia estudiantil. Y otra muy distinta que me embarcaran en actitudes y aventuras políticas a punto de morir por razones obvias. No hice caso, me negué en redondo. Y entonces, "hic Troia fuit". El gobernador civil me llamo a capítulo, en su despacho. Bronca educada, pero firme. El, ejerciendo su autoridad indiscutible. Yo, razonándole cara al futuro. Imposible acuerdo, yo necesitaba castigo, comenzando por la expulsión de la Residencia.
  En ello estábamos cuando apareció su sobrina en el despacho ( él no tenía hijos), que me saludó contenta porque mi esposa, entonces novia, le daba clase particular, primeros cursos de bachiller, y más de una vez habíamos paseado junto al río.
  Aquello cambió el asunto. Apareció la parte humana del gobernador y me propuso abandonar la Residencia sin aspavientos, y no se hable más de este asunto. La profesora, que no se enteró entonces del incidente, continuó dando clase a la niña.  Y aquí paz y después gloria.